Crónicas de la crispación (II): De cuando los liberales consideran que son libres para insultar
Hasta aquí. La línea se traza aquí. No más retiradas estratégicas, no más mirar a otro lado. EL ‘todo vale’ se acabó.
Capitán Piccard en Star trek: Primer contacto
no es literal, pero el sentido es calcado
Los liberales han cogido muy rápidamente las posibilidades que da la web 2.0 para transmitir ideas. Tenemos la red de blogs ‘antiZP’, un periódico digital que no tiene empacho en definirse como (neo)liberal (esto es, de derecha proamericana y proisraelí de toda la vida)… todo lo cual está muy bien: todas las ideas son respetables mientras son defendidas pácificamente. Y que cada cual escoja las suyas.
Pacíficamente. Ahí reside el truco. Una idea defendida violentamente carece de legitimidad y de validez, no importa cuál válida sea la idea. Pero la violencia no sólo es poner bombas y quemar coches, no señor; existen otras formas más sutiles, y no por ello menos indignas.
Me levanto esta mañana y me encuentro esto:
Libertad Digital acosa a los ciudadanos
Y pienso: “será una sátira, una exageración, a veces éste hombre hace bromas así, que son evidentes por lo exageradas…”
Pero luego uno ve esto:
El gordo de Villanova
Y ya clama a los cielos. Hay que echarle valor. Hay que echarle cojones. Aquí el defensor de occidente puede opinar lo que le de la gana, pero opinar no es decir:
“una referencia al gordo que “trabaja” como Director de Comunicaciones de un pueblo madrileño”
Las comillas, y llamarle gordo, pues dicen mucho de quien escribe. Y la columnita de la derecha con enlaces, es que no le falta ni uno, ni uno solo, pues también. Que tiene derecho a enlazar lo que quiera, pero luego tiene los cojones de meterse con alguien porque ese alguien exprese una opinión política. ¡¡¡ Pero si tiene hasta a Jorge Valín, gran pensador (liberal, claro) donde los haya, que teorizó a favor de la prostitución infantil como derecho del niño y medio de progreso del tercer mundo!!!!
Como decía en la cita del principio, hasta aquí. La línea se traza aquí. Ya está bien. El sr. Ricardo Royo, según dice el investigador éste, es un cargo de confianza del alcalde de un pueblo. Pues bien los cargos de confianza se eligen por la lealtad y la seguridad que la persona elegida provocan en el político que los nombra. Hay frecuentes y notables (por lo desagradable) malos ejemplos, pero conozco a muchos cargos de confianza, que por el hecho de serlo, se comen los marrones más j*didos de la administración en la que están.
Y aquí el superdefender este, además de no saber que un cargo de confianza no es un funcionario (y que en un cambio de gobierno va irremediablemente a la calle, para ser sustituido por OTRO CARGO DE CONFIANZA del partido que entre a gobernar, como es normal), se complace en llamarle imbécil, y en desear tener el mail del ayuntamiento donde trabaja, imagino que para que le despidan por expresar sus ideas fuera del horario y ambiente de trabajo.
Que ya está bien, coño. Que parece que solo se pueden tener ideas políticas si son de derechas, y poniendo el culo a todo, absolutamente todo lo que se diga desde la derecha israelí y la derecha americana. Y si no me creen, pues miren los enlaces del colega. No enlaza ni , ni a puedo prometer y prometo, ni al manifestómetro, todos ellos blogs relacionados con la política y marcados por su no adscripción a ninguna ideología, esto es: machacan a diestro y siniestro. Uno de ellos hasta fue mencionado por el gran sumo sacerdote. Nada de eso. Tiene 400 millones de enlaces a rollos proisraelies, que yo diría que con uno o dos valdría, otros tantos a webs de derechas, y a los diarios de ideología de derecha marcada.
Alguno pensará que no estoy argumentando, que sólo me meto con formalidades como los links que tiene en la página o la forma de insultar al autor de a sueldo de Moscú; pero es que va aposta. La argumentación, es decir, la defensa, ya se la hace Ricardo él sólo. Y a éste, el superdefender, le hablo en su mismo lenguaje.
Es una pena que no use su nombre real (yo al menos no lo he encontrado) para poder criticar su forma de ganarse la vida, y mandar mails a su jefe sobre lo que hace su trabajador en sus horas libres. Y es que ya se sabe que se es muy valiente, muy ‘defensor’, pero desde el anonimato. Los cobardes progresistas destruyepatrias somos los gilipollas que damos nombre y apellidos, los que no nos avergonzamos de lo que expresamos. O quizás, los que no tenemos miedo de demandas por difamación, porque no difamamos. Pero ya saben,“si se es liberal, se tiene derecho a difamar”. Ánimo Ricardo, sus y a ellos. Son muchos y están organizados, pero cuando nos dicen totalitarios, sabemos lo que hacen. Se lo dicen a los demás, con la esperanza de que no se note que ellos sí que lo son.
Y la semana que viene hablaremos del gobierno. Y de libertad digital, que ya va tocando.
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