Paseando en coche por Málaga, he tenido la oportunidad de ver los ‘empapelamietos’ (ya hay de todo menos carteles) tÃpicos de periodo electoral. Hay de todo, desde un simple ‘Vota PP’, hasta diversas fotos de Zapatero (algunas no muy agraciadas) en su estilo moderno de campaña, pasando por las más clásicas de IU y otros.
En un momento dado vimos (iba acompañado) los carteles de los cabeza de lista al congreso por Málaga (en AndalucÃa también hay elecciones autonómicas, y por lo tanto tenemos dos campañas con su propaganda correspondiente) y tuve la reacción esperable al ver el cartel de Celia Villalobos (PP), todo sonrisas.
No me es fácil encontrar gente con la que me entienda polÃticamente al 100%, y eso es porque nunca veo las cosas blancas o negras, no soy ‘fan’ incondicional, ni de nombres ni de siglas. He tenido la ocasión y el privilegio de ver cómo funcionan los asuntos de la res pública por dentro, a nivel local al menos, y por lo tanto conozco las bondades y las ruinas que se mueven en la trastienda polÃtica. En todos los partidos, en todos los ámbitos, desde el europeo al del pueblo más modesto. Es por eso que me molesta sobremanera cuando la gente sale con los comentarios del tipo ‘los polÃticos no dan un palo al agua’, ‘todos son iguales’, etc. Y tampoco creo que el adversario polÃtico,o lo que es lo mismo, el que no tiene la misma opinión para tú, por el hecho de serlo no puede tener razón. Rato me pareció buen ministro de economÃa, Rajoy me parece un polÃtico de derechas perfectamente aceptable (aunque no comparta sus opiniones), y siempre vi a Aznar pagado de sà mismo, ’sobrado’ (esos pies encima de la mesa, ese ‘habÃa un problema, y lo hemos solucionado’ cuando drogaron a unos inmigrantes para meterlos en un avión, ese hablar con ‘acentou tejanou’) y tal. Del otro lado, nunca perdoné a Almunia dimitiendo cuando militantes socialistas aún contaban papeletas en los colegios, nunca me gustó los candidatos ‘venidos del frÃo’ (MartÃn-Toval en Málaga, por ejemplo), y no estoy de acuerdo con la idea del PSOE de ‘nos conviene dar lo que pidan a los de la SGAE’.
Volviendo al tema, la cosa es que al expresar en voz alta mi reacción respecto a Celia Villalobos (no es santo de mi devoción, no me cae bien ese tipo de personas, y algunas cosas que me han llegado de sus actitudes con sus propios colaboradores no acompañan), fuimos a una conversación-discusión sobre lo que hizo Celia Villalobos por Málaga, etc.etc. La cosa acabó en que yo decÃa que sÃ, que hacÃa falta un cambio y que el periodo socialista del alcalde Pedro Aparicio estaba agotado, pero que su labor completa (1977-1995) fue muy positiva para Málaga, y del otro lado, que Celia Villalobos ‘levantó Málaga.
En cuanto he llegado a casa me he puesto a buscar información sobre el periodo Aparicio , comenzando por cuántos años fueron (solo recordaba cuándo finalizó). Me ha sorprendido no encontrar en Internet referencias más claras sobre un periodo de gobierno tan largo (ya fueran luces o sombras, que hubo de ambas a granel) pero claro, internet antes de 1995 es un concepto muy reducido y en España era un eufemismo (unos pocos conectados a BBS).
He encontrado, como digo, referencias indirectas a lo que yo ya sabÃa en parte: que Aparicio se encontró una Málaga por hacer en muchos aspectos, y que mejoró en otros tantos. Y que, aún teniendo en cuenta la crisis (el efecto post-fastos del 92, derivada de los casos de corrupción, de la primera guerra del golfo y de otras historias que seguramente se me escapen), se precisaba un cambio en la alcaldÃa. Vamos, que los dos llevábamos nuestra parte de razón.
Pero otra cosa que me ha hecho gracia es que, después de una conversación ‘de altura’ con grandes argumentos en favor de una u otra opinión, resulta que los dos participantes de la misma tenÃan, cuando Aparicio dejó de ser alcalde, 15 y 13 años respectivamente. Es decir: que eran niños cuando esas cosas se hicieron bien (o mal), y es difÃcil con tan poca edad tener un recuerdo claro y una opinión bien sustentada. Ambos hablábamos de oÃdas y difÃcilmente podÃamos tener recuerdos claros de esa época y esos asuntos. Y curiosamente, mi amigo decÃa no estar muy de acuerdo con cómo estaba llevando algunas cosas el actual alcalde, del PP, y yo sin embargo no tengo grandes quejas de él, más allá de que nuestras opiniones ‘generales’ de polÃtica no serán las mismas.
Michael Crichton hacÃa decir a un personaje de una de sus obras: ‘Cuando oigas hablar a alguien sobre algún tema, la mayor parte de las veces, más del 80% de las veces, lo que oirás será inexacto, incompleto, o directamente mentira’. Curiosamente, esto es cierto más veces de lo que nos gustarÃa que fuera. Por eso yo creo en la conversación, por eso creo en los blogs y toda esta parafernalia, en la confrontación de ideas; porque ayuda a aclarar las propias. Y aprecio, y tengo por mis mejores amigos, más a aquellos que no coinciden conmigo que los que sean de mi parecer. Las cosas nunca son blancas o negras. Y es bueno no olvidarlo.
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