Anecdota electoral: ‘enemigo mío’
Pais-Region-Localidad, Politica March 11th. 2008, 3:26amEs ya el séptimo u octavo evento electoral al que voy como interventor por mi partido (partido al que pos de defender mi intimidad, llamaré
Delaney), ininterrumpidamente desde el 99, que ya es un decir. Un veterano de trinchera, de contar papeletas, comerse 11 horas (más otras 3 de recuentos y demás) de un domingo, y participar de la ‘fiesta democrática’, que j*dó con la fiesta. Pero vamos, que uno va voluntario, y ya lo hace por vergüenza torera y tal. Y porque si así añadimos refuerzo al edificio democrático, pues bien gastadas están esas horas.
Uno ha visto muchas cosas: desde el interventor que llega dos horas después de la hora límite y pretender sentarse, firmar y hacer todo como si nada, ‘porque si no toma un café para empezar el día no es nadie’, pasando por el desembarco de señoritas de las juventudes populares para reforzar la imagen de partido dinámico y tal. Esa vez mi compañero y yo estuvimos debatiéndonos entre prestar atención al proceso o a las señoritas, y así nos fue, que nos dieron la del pulpo en nuestras mesas. Más que dos carretas, ya saben.
Pero en estas elecciones he tenido anécdota de las chulas. De las que molan.
Ésta vez he defendido a un interventor del PP.
Como digo ahí arriba, pelín pasado de pedante, uno ya viene fogueado, y es como al pardillo que le curran en el instituto, que ya huele a los matones. Cuando ves entrar a alguien al colegio, presientes si viene a votar a piñón, a preguntar si vota allí, que no lo sabe, o a dar por saco. Especialmente a éstos últimos los ves venir. Siempre ayuda que lleven un distintivo de su partido bien grande y visible, claro.
Un inciso: los interventores tenemos la obligación de estar en nuestra mesa entre 8 y 8:30 AM para poder comenzar el jaleo. Eso significa, en el mejor de los casos, madrugón de domingo, carrera hasta el sitio, y anticlimax justo después, cuando en la primera hora de votación vienen 5 abueletes. Pero es lo que hay, y es lo que hay que hacer. Luego están los apoderados, que van a ver a sus interventores, a recogerles papeles, llevarles avituallamiento (yo tengo avisado que si a la una no hay reparto ,me pongo en huelga, aunque luego no suela comer nada), etc.
Luego están los partidos que no aportan interventores, porque no tienen militancia suficiente (o las más, no tienen suficiente de la que nos comemos estos marrones), así que lo que tienen es una cuadrilla de apoderados que va de colegio en colegio recogiendo actas y vigilando que todo está bien.
Claro que de éstos últimos, suele darse con más frecuencia que en los interventores, el rol del ‘gana-elecciones’: en resumidas cuentas, el que quiere ganar al electorado el día de votación, a base de ver oscuras conspiraciones en todo lo que no le parezca inmaculado.
Eran las cinco de la tarde, aproximadamente. Yo estaba en la entrada del colegio, jugando con la PSP (son muchas horas) y me veo a dos apoderados de IU entrando al colegio. Los dos jóvenes, y con gesto ‘aquí vengo a dar certificación ISO de legalidad democrática’. Uno que como digo, ya se las ve venir, envaina la maquinita y se levanta, entre suspiros, prevenido por si sobreviene algo.
Los colegas ni saludan ni nada: a lo suyo, a mirar que haya papeletas (normal y correcto), que estén a la vista (yo siempre las pongo a la izquierda de las nuestras, costumbre que tengo como interventor del Partido Delaney), etc.
En estas que lo veo que se nos acerca a mí y a un interventor del PP que estamos juntos. ‘Hombre, va a saludar, a ver cómo les va por ahí’. Pues va a ser que no.
Coge y se ‘encara’ con el del PP.
‘Que no hay de mis papeletas en una de las cabinas. Y del PP hay cuatro montones’.
Nótese el punto. No faltan sus papeletas; no se han quedado en las cajas (a mi nadie me obliga a hacer sus cosas), no están escondidas, ni mezcladas, ni nada.
Que, de dos cabinas, en una, dice el colega que no hay. Por supuesto, con tono de ‘Te he pillado, fascista de m****’.
Total, que a las cinco de la tarde, ya con unas horitas encima, los interventores y las mesas nos hemos tanteado; todos somos razonables, estamos para velar que el proceso vaya bien, esto no es un pueblo y no vamos a ganar por 5 votos, etc.
Y ahora vienes tu, a pedir explicaciones. Al del PP. Como si esto fuera ‘cluedo’ y hubieses descubierto al mayordomo con el candelabro. A combatir y vencer al enemigo. A hacer valer tu autoridad como apoderado, usease, con poderes.
Con lo que, como es normal, pasé a la acción:
- ¿ Hay papeletas de tu partido en el colegio ?
- Contigo no estoy discutiendo.
- Ya, pero yo contigo sí. ¿ Las hay o no ?
- Esa no es la cuestión, no es ético….
- La normativa exige que haya en el colegio y hay, y a la vista. Nada más.
- A mi no me hables de la normativa, que la conozco muy bien.
- Mira, no me fastidies. Los interventores del PP y del Delaney’s hemos puesto tus papeletas en los sitios, como con todos los partidos, a primera hora. Yo me encargué de que hubiese en los tres. Si se acabaron en una de las cabinas, o se nos pasó, no pasa nada, porque tus votantes pueden cogerlas de la otra cabina o los otros sitios, o pedirlas. Nosotros estamos aquí desde las ocho, tu has venido a las cinco de la tarde. Vamos a dejarlo estar.
- No tengo ningún problema, ninguno, en venir a las ocho y impugnar el colegio.
- Mira, haz lo que veas conveniente: ven, no vengas, trae al ejército de salvación. Me da que vas a hacer el ridículo cuando se van tus votos en las urnas y todo el colegio confirme lo que digo, pero allá tú.
- [tres segundos de silencio...]
- Me voy, adiós.
Se da la vuelta y se va sin más, seguramente mosqueado por no haber podido demostrar sus grandes cualidades políticas en acción delante del camarada (cromosoma XX) que le acompañaba.
El del PP no se acababa de situar. Y le expliqué que una cosa es una cosa, y otra cosa es otra cosa. Y que no estamos en el 36, ostia.
Que si, que el partido Delaney es de izquierdas. Que IU también. Que somos partidos hermanos, la derecha es nuestra enemiga, y todo eso.
Pero delante mía no se acosa a nadie. Y si no se lleva razón, pero ninguna, menos.
Si vienes de buenas, ‘oye, mira, que he visto tal y cual, venga, vamos a llevarnos bien, coño’, pues vale, ea, a echarnos una mano, que esto es una democracia, todos a una, etc.
Si vienes ‘calentito’, pues ‘cobrarás’. Tal vez de la dirección más inesperada.
BTW: El colega tapó con papeletas de izquierda unida dos partidos que se asemejaban al suyo. Algunos ya sabemos cómo funciona ésto.
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March 13th, 2008 at 10:02
Im-presionante
April 7th, 2008 at 21:33
Muy bueno, es pura realidad, de esas yo tb he vivido unas cuantas!
Viva el Delaney’s!! Y las rubitas del PP!