Como a estas alturas media blogosfera nacional (o al menos la sección geek), acabo de leer La opinión de Fuckowski sobre Mobuzz y algunas opiniones y posturas de unos y unas. Y me ha sorprendido que tal vez por primera vez, no estoy de acuerdo con él. Bueno, más bien lo estoy pero a medias.

No quiero aumentar el copy&paste que ya han hecho en muchos otros sitios, hasta tiene su meneo propio. Sintetizando (y por tanto perdiendo parte de la sustancia), dice que, por un lado lo de Mobuzz tenía narices. Estoy de acuerdo tanto con él como con otros: una ONG o un proyecto no comercial puede pedir donaciones al público, pero una empresa no debería nunca, es más, es que no tiene sentido: sus ‘donaciones’ vienen por la vía del negocio, de los inversores, o de la financiación vía préstamo bancario. Si después de X años no controlas el asunto de la pasta, es que algo huele a podrido en la gestión del negocio o la viabilidad del mismo, como luego se ha podido comprobar. En todo eso estoy de acuerdo.

En el rollo ‘en España somos todos cojonudos’, no.

No se si lo podemos cerrar a efectos ambientales o la cercanía de los pirineos porque nunca he vivido fuera de Málaga mas de unos cuantos días de turisteo, pero lo que sí sé, como aquel chiste de la oveja morada, es que somos un país de envidiosos. Y de caínes. Si a alguien le va bien, la tónica general es que es un cabrito. Algo malo habrá hecho, o qué suerte tiene, el mamón. Y en menor medida, pero también bastante: a ver cómo puedo hacer para alcanzarle, y superarle. Pero de 8 a 4, oyes, sin abusar.

los pisos nunca bajan, los sellos se revalorizan un 400% al año, son esos mismos obreros que se ganan el pan con el sudor de su frente. Una buena parte de ellos. Yo he vivido surrealismos como que una trabajadora pida un aumento de sueldo tras 8 meses de contrato (6 de baja por natalidad), porque su novio (albañil, como tenías que ser en aquella época, si no eras idiota) y ella se habían metido en un piso en Almería ‘porque era lo inteligente’; trabajando y viviendo de alquiler en Málaga. Peña con la ESO raspada diciendo que se metían en tal o cual cosa porque era donde se podía hacer dinero rápido. Cuando intentaba vender una casa que me quedó como ‘resultante’ de una relación fallida, había compradores que hacían juegos malabares para intentar comprar cosas que de lejos se veía que no podían mantener. Kinkis con mercedes, mientras yo aguanto mi Seat Ibiza aún, que ya empieza a ir mal del riñón. Y suma y sigue.

Y la familia directa no entiende cómo es que no me busco hacer una oposición,. porque lo inteligente(tm) es ser funcionario, que tienes la vida resuelta. Y la indirecta delante insinúa, detrás se ríe. Mira el gilipuertas este, que quiere montar una empresa: con lo sencillo que es meterse en un pisito, leches

Y todos esos son obreros. Y los hay también que curran, y son profesionales, honrados, honestos, con los pies en tierra y tal. Tengo la jodida buena suerte (así me dure un rato largo) de tener contratados a dos. Pero eso no es lo corriente. ¿ Qué explicación le damos a la burbuja inmobiliaria con el ‘nuncabajing’ ? Eso no eran un par de gurús los que lo mantenían, no precisamente. Entonces yo también era de los locos que decía: ¿ cuarenta kilos ? ¿ Pero qué pasará cuando el euribor suba ? – qué va a subir, hombre… además, habrá que meterse en algo….

Enfrentarse al hecho de pagar las nóminas cada final de mes, y de estrujarse el coco buscando negocio en crisis y compitiendo con un chino desde Pekín, un francés desde Lyon y (mejor no sigo que suena a chiste), tiene una gracia que te cagas.

Y sin embargo, ya digo que, en efecto, lo de Mobuzz no hay por dónde cogerlo. Ni lo de los que lo siguen defendiendo como ‘viable salvo excepciones extraordinarias’.

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