
celda 211
Este fin de semana, recuperado ya de una gripe (no se si A) con complicaciones bronquiales y otras hierbas ya clásicas en mí, estimé oportuno ponerme al día con los estrenos de cine de las ultimas semanas. El viernes vi Agora, y después de ver el trailer ese mismo día, ayer repeti visita a las salas para ver otra película española, ‘celda 211′.
De Agora (¿con tilde o sin ella?) no creo que haya mucho más que contar: superproducción sin complejos, donde (para variar) se ve el dinero que se ha invertido en la película. Y Amenábar, que ya es sello de calidad para estas cosas.
Celda 211, en cambio, viene de Daniel Monzón, director de la extraña ‘El corazón del guerrero’ y ‘La caja Kovak’, de la que hasta hoy no sabía nada. Uno no sabría qué pensar de alguien con esos precedentes.
Agora es un buen producto palomitero, que te hace pensar un poco y te deja el cuerpo razonablemente destemplado, como toca a la historia que cuenta. Una superproducción (50 millones de euros, oiga) con sustancia. Peplum con mensaje.
Celda 211 es un peliculón. Cine de acción, de alguno de los subgéneros del policiaco. Además es refrescante, apartándose del reparto estándar de papeles de ‘buenos’ y ‘malos’. De estas que aunque conscientemente no sabes cómo va a acabar, inconscientemente te lo ves venir. Y la película, con alguna sorpresa, cumple, sin happy endings que te darían ganas de encarcelar al guionista. Para que le guste al Boyero…
Para rematar, en mi etapa griposa aproveché para ver El orfanato, una de mis pendientes ‘inexcusables’. No es para como la pusieron, pero también está bien.
Y lo mejor de todo, es que las tres son cine español. A ver cómo se lo explican, oiga.
Mi acompañante (y sin embargo pareja, a la que desde aquí saludo) y yo tuvimos un debate a la salida de Agora, sobre el cine español. En un momento dado acabó diciendo (en el contexto no sonaba tanto a cliché) que ella apoyaba el cine español, a lo que le respondí que yo no, para nada. Yo apoyo el buen cine. Y si es español, pues mejor.
Mi posición con respecto a las subvenciones a empresa es compleja. Creo que son necesarias, pero también creo que han de ser otorgadas según criterios más técnicos y menos ‘pajilleros’. El caso del cine español es especialmente sangrante. Algo sale mal cuando las subvenciones otorgadas superan la cantidad que recaudan (en bruto, cuidado) en taquilla. Creo que el sistema de concesión de subvenciones no debe ser el adecuado, porque se estrenan muchos bodrios, y a veces casi ni se estrenan.
Eso es lo que yo considero cine español. La mayoría.
Luego, están los Amenábar, Almodovar (aunque últimamente no me encante lo que hace, el que tuvo…), Alex de la iglesia (alabemos a aquel que mostró a los impíos la existencia de Leonor Watling) y algunos más… Daniel Monzón es firme candidato a esa lista de ‘directores españoles que pueden hacer cosas chulas’.
Ese cine es al que hay que echarle una mano. O dos. Las pajas mentales de según quiénes, que se las subvencionen ellos mismos, oiga.