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Pais-Region-Localidad& Politica20 Apr 2008 03:34 pm

Artículo publicado originalmente en Forofuturo

Parece que Rajoy ya ha completado el master en liderazgo de partidos políticos. O al menos ya le han explicado eso de ‘el liderazgo se ejerce, no te lo permiten ejercer’. Ha tardado 8 años, pero parece que ya se ha enterado.

En contra de lo que comúnmente se pueda creer, una de las cosas que peor sientan para tu carrera es que un gran líder te elija como su delfín o sucesor, aplicando la ‘dedocracia’; y es un problema, porque desde el mismo momento en el que eres el heredero, todos tus actos se ven deformados por éste hecho. Si opinas igual que tu benefactor, eres su títere; si no te mojas, eres un indeciso o un ‘veleta’. Y aún más: todo aquel que formara parte del equipo de tu predecesor y luego continúe contigo, pasa a ser oficialmente (y a menudo, realmente) en un ‘emisario’ de su anterior jefe.

La situación de Rajoy (que por si no queda claro, ha sido la anteriormente descrita, desde que Aznar lo ungió en 2003) ya la conocieron antes otros, como Borrel y Almunia en el PSOE. Zapatero, por seguir con las mismas siglas, es en cambio un buen ejemplo del camino a seguir.

Rajoy entró al partido en unas condiciones aparentemente buenas (mayoría absoluta), pero en el fondo ya tambaleantes (guerra de Irak, Prestige, chulerías varias de un Aznar que se creía nuevo vigía de occidente con el apoyo de su amigo Bush). La barbarie del 11-M también afectó (no tanto como se creen muchos, las encuestas internas de los partidos daban pocos puntos de diferencia la semana anterior) pero tuvo que ver con la derrota, en efecto. Pero los problemas de Rajoy comenzaron después.

Por un lado, tenemos a los ex-ministros (Acebes, Zaplana, incluso Trillo con lo del Yak-42) empeñados en que la labor de oposición debía centrarse en defenderles a ellos y su gestión, llegando a absurdos como el de un Zaplana portavoz de grupo, echando una mano a los de la caverna (ya saben: Losantos, Del Pino y Pedrojota) en su negocio de vender libros conspirativos; y Rajoy de mientras, que el no se metía en el tema. Cuando el PSOE avanzaba en derechos sociales (matrimonio homosexual, p.ej.), grupos de fuerza en el PP relacionados con la jerarquía católica trabajan con ésta en su combate sin tregua con todo lo que supusiera una desviación en lo que la CEE dice que se puede hacer. Y Rajoy, que podría muy bien haber dicho algo del tipo ‘el matrimonio no lo vemos mal, lo de la adopción no tanto’, tuvo que pasar a una situación surrealista de discusiones sobre el significado de la palabra ‘matrimonio’ y sus usos permitidos. Un debate de la RAE, mutado en discusión política sin solución de continuidad.

Luego la cosa siguió por el mismo camino, con el asunto de la ley de la memoria histórica (que tiene referencias en prácticamente todas las democracias con antecedentes similares), que tendría que haberse reducido a un arreglo neutro entre los dos grandes partidos sobre un asunto de connotación histórica y personal (la guerra civil fue, y punto; y los muertos de cada familia son eso, de su familia y no de tal o cual bando), pasa a tener a altos cargos del PP defendiendo que ‘con Franco se tuvo paz y se vivía bien’; o con planteamientos miopes de ‘es que yo quiero hablar de los verdaderos problemas de los españoles’, mientras Pio Moa y César Vidal se hinchaban a vender libros. Y eso por no hablar de un ex-líder cósmico dando vueltas por toda América, despotricando sobre su país a toda audiencia que quisiera oírle, que si España son los nuevos Balcanes, que si esto y aquello. Y Rajoy, cuando le preguntaban, pues se iba por los cerros de su Galicia natal. Y suma y sigue.

Ya estamos en 2008, han pasado otras elecciones, el PP ha vuelto a perder (si bien han mejorado sus cifras), y Rajoy ve ya como sus ‘aliados’ periodísticos piden su cabeza en una bandeja; ya tienen candidata, ya tienen delfín que les concede frecuencias de TDT y radio y que les escucha cuando le aconsejan. Y la candidata, la futura lideresa, ya se ve con fuerzas para sugerir abiertamente lo que todos suponían: que quiere ser califa en lugar del califa.

Rajoy ahora tiene la oportunidad perfecta de preparar su opción para ganar las elecciones de 2012. Para eso tiene que hacer lo que no hicieron ni Borrel ni Almunia; lo que sí hicieron Zapatero, Aznar y González: si yo soy el líder, yo elijo al equipo, y el liderazgo lo ejerzo yo. Y punto. Aznar cerró oficialmente la etapa AP, González se cepilló el marxismo, con farol-dimisión incluído, y Zapatero se atrevió a decirle al todopoderoso grupo Prisa que les quería mucho, pero que Mediapro también le hacía ojitos. y tal.

La primera prueba de que Rajoy comprende que ‘ahora o nunca’ la tenemos en el grupo parlamentario, dando la retirada honrosa a Zaplana y poniendo a alguien de su confianza al frente, pasando olímpicamente de que la COPE no le de el sello de calidad. Acebes será con total seguridad el siguiente, preparando así el entierro de la broma alomojó ha sido la eta. En el congreso, si lo gana, veremos con mucha seguridad más cambios de este tipo. Por la cuenta que le trae.

El liderazgo se ejerce, no te lo dan: es una cuestión implícita, no abierta a discusión. Un líder cuestionado está a un punto de no serlo; un líder dudoso es todo menos eso. Rajoy lleva ocho años prolongando la etapa de Aznar, con consecuencias evidentes. Su futuro político depende de si será capaz de cerrar esa etapa y abrir la suya propia, sin tutelas ni tutías.

Pais-Region-Localidad& Politica16 Apr 2008 10:16 am

Este articulo ha sido publicado originalmente en Forofuturo

El maestro Clarke predecía en una de sus ultimas novelas en colaboración que en el siglo XXI, las guerras ya no serían por el control de recursos como el petróleo, el territorio o los minerales que éste contenga, sino por fuentes de agua potable y no contaminada. En España comenzamos a ver situaciones en torno a esa idea, si bien (de momento) nadie ha hablado de sacar los tanques a la calle.

En los últimos días he oído argumentaciones de todo tipo: ayer mismo en ‘La mirada crítica’ hablaban de que ya en la II república, se hablaba de trasvases; que los pantanos de Franco eran en su mayoría, actuaciones del proyecto del muy socialista Prieto; pero mi preferido es, como suele ser, el multifacético y cuasi-omnisciente César Vidal, que comenzaba el pasado jueves su homilía de 30 minutos mencionando una recopilación de principios de derecho romano realizada por el emperador Justiniano, allá por el siglo tal y cual, en la que hablaba de que no se pudiese privar del agua a quien la precisara, y nosequé historia mas. En efecto: hablamos de una problemática del siglo XXI, buscando argumentaciones de hace mas de mil años de antiguedad. Cuando uno tiene dos carreras, se gana la patente de corso para hacer un quince con dos ochos.

Allá por el año 2004, acudí a la asamblea de la Asociación de Internautas que tuvo lugar en Valencia. Camino de la misma, íba por Murcia (disfrutando de los aromas de los fertilizantes), cuando, cansado de los cds de audio, sintonicé en la radio la retransmisión de un mitin en defensa de sus derechos acuíferos. Lo que me sorprendió no fue que los murcianos pidieran para ellos, que tontos no son; lo que me dejó alucinado eran las palabras del presidente autonómico o el alcalde, no recuerdo bien, a su público: “¡ Nos quieren quitar nuestra agua!” decía, entre ovación y ovación, así, sin despeinarse. No el agua que nos merecemos, no el agua que les sobra; Nuestra agua. Aznar dijo que era para nosotros, y Cañete dijo que lo sería por cojones. Y punto.

Ésta peculiaridad sobre de quién es el agua del Ebro, si lo es de alguien, enmarca la problemática actual. El Ebro necesita su caudal para mantener el delta y que éste no se salinice; los ciudadanos necesitan suministros de agua potable asegurados para beber, por supuestísimo; y los agricultores (que el otro día vi datos, se chupan el 60% del agua) quieren agua barata para sus cultivos. Todo esto necesita un gran pacto duradero, estable y de todos para todos, con respecto al agua; necesita un consenso. El problema radica en que si tu argumentario dice que el agua que corre por un río unos 400 km al norte de tu territorio es tuya, pues jodidos vamos. Y luego hay que ver para qué quieres el agua concretamente, porque ya conocemos situaciones como la de Seseña y el pocero, del tipo ‘yo voy construyendo los 400 millones de pisos, que el gobierno ya apretará el pompis para llevarles el agua, luz y servicios de donde sea’. Seguro que pueden imaginarse cuál ha sido y es la política inmobiliaria en la comunidad valenciana (construir, construir, construir, decían en La escopeta nacional). Y claro, tu le dices a los Aragoneses, que nos enteramos de que Teruel también existía a partir de ésta película, que queremos agua de su territorio para hacernos aún mas ricos, para ganar aún mas pasta. Y se mosquean, lo que es normal.

Uno de los retos del siglo en el que estamos es el de la escasez de recursos dados hasta ahora por ‘inagotables’, y habrá que acordar la correcta de gestión de los mismos. Pero será preciso hacerlo desde el consenso entre todos. Sin por cojones, ni el agua es nuestra.

Pais-Region-Localidad& Politica11 Mar 2008 03:26 am

Es ya el séptimo u octavo evento electoral al que voy como interventor por mi partido (partido al que pos de defender mi intimidad, llamaré
Delaney), ininterrumpidamente desde el 99, que ya es un decir. Un veterano de trinchera, de contar papeletas, comerse 11 horas (más otras 3 de recuentos y demás) de un domingo, y participar de la ‘fiesta democrática’, que j*dó con la fiesta. Pero vamos, que uno va voluntario, y ya lo hace por vergüenza torera y tal. Y porque si así añadimos refuerzo al edificio democrático, pues bien gastadas están esas horas.

Uno ha visto muchas cosas: desde el interventor que llega dos horas después de la hora límite y pretender sentarse, firmar y hacer todo como si nada, ‘porque si no toma un café para empezar el día no es nadie’, pasando por el desembarco de señoritas de las juventudes populares para reforzar la imagen de partido dinámico y tal. Esa vez mi compañero y yo estuvimos debatiéndonos entre prestar atención al proceso o a las señoritas, y así nos fue, que nos dieron la del pulpo en nuestras mesas. Más que dos carretas, ya saben.

Pero en estas elecciones he tenido anécdota de las chulas. De las que molan.

Ésta vez he defendido a un interventor del PP.

Como digo ahí arriba, pelín pasado de pedante, uno ya viene fogueado, y es como al pardillo que le curran en el instituto, que ya huele a los matones. Cuando ves entrar a alguien al colegio, presientes si viene a votar a piñón, a preguntar si vota allí, que no lo sabe, o a dar por saco. Especialmente a éstos últimos los ves venir. Siempre ayuda que lleven un distintivo de su partido bien grande y visible, claro.

Un inciso: los interventores tenemos la obligación de estar en nuestra mesa entre 8 y 8:30 AM para poder comenzar el jaleo. Eso significa, en el mejor de los casos, madrugón de domingo, carrera hasta el sitio, y anticlimax justo después, cuando en la primera hora de votación vienen 5 abueletes. Pero es lo que hay, y es lo que hay que hacer. Luego están los apoderados, que van a ver a sus interventores, a recogerles papeles, llevarles avituallamiento (yo tengo avisado que si a la una no hay reparto ,me pongo en huelga, aunque luego no suela comer nada), etc.

Luego están los partidos que no aportan interventores, porque no tienen militancia suficiente (o las más, no tienen suficiente de la que nos comemos estos marrones), así que lo que tienen es una cuadrilla de apoderados que va de colegio en colegio recogiendo actas y vigilando que todo está bien.

Claro que de éstos últimos, suele darse con más frecuencia que en los interventores, el rol del ‘gana-elecciones’: en resumidas cuentas, el que quiere ganar al electorado el día de votación, a base de ver oscuras conspiraciones en todo lo que no le parezca inmaculado.

Eran las cinco de la tarde, aproximadamente. Yo estaba en la entrada del colegio, jugando con la PSP (son muchas horas) y me veo a dos apoderados de IU entrando al colegio. Los dos jóvenes, y con gesto ‘aquí vengo a dar certificación ISO de legalidad democrática’. Uno que como digo, ya se las ve venir, envaina la maquinita y se levanta, entre suspiros, prevenido por si sobreviene algo.

Los colegas ni saludan ni nada: a lo suyo, a mirar que haya papeletas (normal y correcto), que estén a la vista (yo siempre las pongo a la izquierda de las nuestras, costumbre que tengo como interventor del Partido Delaney), etc.

En estas que lo veo que se nos acerca a mí y a un interventor del PP que estamos juntos. ‘Hombre, va a saludar, a ver cómo les va por ahí’. Pues va a ser que no.

Coge y se ‘encara’ con el del PP.

‘Que no hay de mis papeletas en una de las cabinas. Y del PP hay cuatro montones’.

Nótese el punto. No faltan sus papeletas; no se han quedado en las cajas (a mi nadie me obliga a hacer sus cosas), no están escondidas, ni mezcladas, ni nada.

Que, de dos cabinas, en una, dice el colega que no hay. Por supuesto, con tono de ‘Te he pillado, fascista de m****’.

Total, que a las cinco de la tarde, ya con unas horitas encima, los interventores y las mesas nos hemos tanteado; todos somos razonables, estamos para velar que el proceso vaya bien, esto no es un pueblo y no vamos a ganar por 5 votos, etc.

Y ahora vienes tu, a pedir explicaciones. Al del PP. Como si esto fuera ‘cluedo’ y hubieses descubierto al mayordomo con el candelabro. A combatir y vencer al enemigo. A hacer valer tu autoridad como apoderado, usease, con poderes.

Con lo que, como es normal, pasé a la acción:

- ¿ Hay papeletas de tu partido en el colegio ?

- Contigo no estoy discutiendo.

- Ya, pero yo contigo sí. ¿ Las hay o no ?

- Esa no es la cuestión, no es ético….

- La normativa exige que haya en el colegio y hay, y a la vista. Nada más.

- A mi no me hables de la normativa, que la conozco muy bien.

- Mira, no me fastidies. Los interventores del PP y del Delaney’s hemos puesto tus papeletas en los sitios, como con todos los partidos, a primera hora. Yo me encargué de que hubiese en los tres. Si se acabaron en una de las cabinas, o se nos pasó, no pasa nada, porque tus votantes pueden cogerlas de la otra cabina o los otros sitios, o pedirlas. Nosotros estamos aquí desde las ocho, tu has venido a las cinco de la tarde. Vamos a dejarlo estar.

- No tengo ningún problema, ninguno, en venir a las ocho y impugnar el colegio.

- Mira, haz lo que veas conveniente: ven, no vengas, trae al ejército de salvación. Me da que vas a hacer el ridículo cuando se van tus votos en las urnas y todo el colegio confirme lo que digo, pero allá tú.

- [tres segundos de silencio…]

- Me voy, adiós.

Se da la vuelta y se va sin más, seguramente mosqueado por no haber podido demostrar sus grandes cualidades políticas en acción delante del camarada (cromosoma XX) que le acompañaba.

El del PP no se acababa de situar. Y le expliqué que una cosa es una cosa, y otra cosa es otra cosa. Y que no estamos en el 36, ostia.

Que si, que el partido Delaney es de izquierdas. Que IU también. Que somos partidos hermanos, la derecha es nuestra enemiga, y todo eso.

Pero delante mía no se acosa a nadie. Y si no se lleva razón, pero ninguna, menos.

Si vienes de buenas, ‘oye, mira, que he visto tal y cual, venga, vamos a llevarnos bien, coño’, pues vale, ea, a echarnos una mano, que esto es una democracia, todos a una, etc.

Si vienes ‘calentito’, pues ‘cobrarás’. Tal vez de la dirección más inesperada.

BTW: El colega tapó con papeletas de izquierda unida dos partidos que se asemejaban al suyo. Algunos ya sabemos cómo funciona ésto.

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Pais-Region-Localidad& Politica& Reflexiones y filosofía varia11 Mar 2008 01:21 am

Considérese un medio de comunicación, o periodistas de varios medios de comunicación, cuya tendencia política es clara.

Sea que dicha tendencia política haya perdido por segunda vez consecutiva las elecciones generales.

Si el partido ganador ha conseguido escaños que han perdido otros partidos menos moderados (mas radicales, dirían esos periodistas), PERO LOS NÚMEROS DE VOTOS NO CONCUERDAN, entonces:

Dichos periodistas pasarán olímpicamente de la realidad objetiva (número de votos) y dirán que al pasarse esos escaños, el partido ganador se ha hecho radical y extremo.

Ej, por poner: ERC pierde 400.000 votos, el PSC (PSOE en catalunya) gana unos 50.000. Conclusión: el PSOE coge los votos de los extremistas, porque consigue esos escaños. Y se quedan tan panchos

Y a nada que se descuiden, verán a uno de ellos decir, haciendo comparaciones ‘casuales’, que Hitler también ganó elecciones.

Es lo que hay y es lo que tiene.

Sigo viendo ‘59 segundos’ en la 1, que está interesante. Ver a MAR (antiguo fontanero de Aznar, hasta que Pujol pidió su cabeza) montar cábalas numerológicas para decir que el PSOE es Stalin renacido es todo un espectáculo.

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Pais-Region-Localidad& Politica02 Mar 2008 09:57 pm

Cañizares sigue haciendo campaña - Público.es:

“La verdad es precisamente Dios que ama a los hombres y lo callamos por las ideologías imperantes, por el laicismo que es lo que se lleva”, dijo Cañizares.

Se lleva, sí: se lleva desde el 1700 y muchos, mas o menos desde la revolución francesa, la independencia americana, separación de iglesia y estado y otras bicherías. Es lo que tiene el laicismo, que se pone de moda de repente, y nos coge a todos desprevenidos.

A veces me gustaría ser francés…

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Pais-Region-Localidad& Politica& Reflexiones y filosofía varia22 Feb 2008 08:21 pm

Paseando en coche por Málaga, he tenido la oportunidad de ver los ‘empapelamietos’ (ya hay de todo menos carteles) típicos de periodo electoral. Hay de todo, desde un simple ‘Vota PP’, hasta diversas fotos de Zapatero (algunas no muy agraciadas) en su estilo moderno de campaña, pasando por las más clásicas de IU y otros.

En un momento dado vimos (iba acompañado) los carteles de los cabeza de lista al congreso por Málaga (en Andalucía también hay elecciones autonómicas, y por lo tanto tenemos dos campañas con su propaganda correspondiente) y tuve la reacción esperable al ver el cartel de Celia Villalobos (PP), todo sonrisas.

No me es fácil encontrar gente con la que me entienda políticamente al 100%, y eso es porque nunca veo las cosas blancas o negras, no soy ‘fan’ incondicional, ni de nombres ni de siglas. He tenido la ocasión y el privilegio de ver cómo funcionan los asuntos de la res pública por dentro, a nivel local al menos, y por lo tanto conozco las bondades y las ruinas que se mueven en la trastienda política. En todos los partidos, en todos los ámbitos, desde el europeo al del pueblo más modesto. Es por eso que me molesta sobremanera cuando la gente sale con los comentarios del tipo ‘los políticos no dan un palo al agua’, ‘todos son iguales’, etc. Y tampoco creo que el adversario político,o lo que es lo mismo, el que no tiene la misma opinión para tú, por el hecho de serlo no puede tener razón. Rato me pareció buen ministro de economía, Rajoy me parece un político de derechas perfectamente aceptable (aunque no comparta sus opiniones), y siempre vi a Aznar pagado de sí mismo, ’sobrado’ (esos pies encima de la mesa, ese ‘había un problema, y lo hemos solucionado’ cuando drogaron a unos inmigrantes para meterlos en un avión, ese hablar con ‘acentou tejanou’) y tal. Del otro lado, nunca perdoné a Almunia dimitiendo cuando militantes socialistas aún contaban papeletas en los colegios, nunca me gustó los candidatos ‘venidos del frío’ (Martín-Toval en Málaga, por ejemplo), y no estoy de acuerdo con la idea del PSOE de ‘nos conviene dar lo que pidan a los de la SGAE’.

Volviendo al tema, la cosa es que al expresar en voz alta mi reacción respecto a Celia Villalobos (no es santo de mi devoción, no me cae bien ese tipo de personas, y algunas cosas que me han llegado de sus actitudes con sus propios colaboradores no acompañan), fuimos a una conversación-discusión sobre lo que hizo Celia Villalobos por Málaga, etc.etc. La cosa acabó en que yo decía que sí, que hacía falta un cambio y que el periodo socialista del alcalde Pedro Aparicio estaba agotado, pero que su labor completa (1977-1995) fue muy positiva para Málaga, y del otro lado, que Celia Villalobos ‘levantó Málaga.

En cuanto he llegado a casa me he puesto a buscar información sobre el periodo Aparicio , comenzando por cuántos años fueron (solo recordaba cuándo finalizó). Me ha sorprendido no encontrar en Internet referencias más claras sobre un periodo de gobierno tan largo (ya fueran luces o sombras, que hubo de ambas a granel) pero claro, internet antes de 1995 es un concepto muy reducido y en España era un eufemismo (unos pocos conectados a BBS).

He encontrado, como digo, referencias indirectas a lo que yo ya sabía en parte: que Aparicio se encontró una Málaga por hacer en muchos aspectos, y que mejoró en otros tantos. Y que, aún teniendo en cuenta la crisis (el efecto post-fastos del 92, derivada de los casos de corrupción, de la primera guerra del golfo y de otras historias que seguramente se me escapen), se precisaba un cambio en la alcaldía. Vamos, que los dos llevábamos nuestra parte de razón.

Pero otra cosa que me ha hecho gracia es que, después de una conversación ‘de altura’ con grandes argumentos en favor de una u otra opinión, resulta que los dos participantes de la misma tenían, cuando Aparicio dejó de ser alcalde, 15 y 13 años respectivamente. Es decir: que eran niños cuando esas cosas se hicieron bien (o mal), y es difícil con tan poca edad tener un recuerdo claro y una opinión bien sustentada. Ambos hablábamos de oídas y difícilmente podíamos tener recuerdos claros de esa época y esos asuntos. Y curiosamente, mi amigo decía no estar muy de acuerdo con cómo estaba llevando algunas cosas el actual alcalde, del PP, y yo sin embargo no tengo grandes quejas de él, más allá de que nuestras opiniones ‘generales’ de política no serán las mismas.

Michael Crichton hacía decir a un personaje de una de sus obras: ‘Cuando oigas hablar a alguien sobre algún tema, la mayor parte de las veces, más del 80% de las veces, lo que oirás será inexacto, incompleto, o directamente mentira’. Curiosamente, esto es cierto más veces de lo que nos gustaría que fuera. Por eso yo creo en la conversación, por eso creo en los blogs y toda esta parafernalia, en la confrontación de ideas; porque ayuda a aclarar las propias. Y aprecio, y tengo por mis mejores amigos, más a aquellos que no coinciden conmigo que los que sean de mi parecer. Las cosas nunca son blancas o negras. Y es bueno no olvidarlo.

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