Via Las penas del agente smith, blog con el cual a menudo no estoy de acuerdo, pero mucho más a menudo lo estoy, llego a este foro en el cual al parecer se defiende la postura razonada (!) de que en Cuba hay liberta de expresión (!!!!).
Y como dice el bueno de Rinzewind, una vez pasamos el proceso de las risas, procedemos a leer algunos de los argumentos del foro.
Siempre que pienso en Cuba recuerdo la contradicción en la que suelen caer muchos que se autodenominan de izquierdas, y que en una gran parte probablemente lo son: los conflictos mentales en los que caen cuando se trata el asunto de Castro.
Aquí no voy a hablar de lo que había antes de Fidel, ni de qué era la dictadura de Fulgencio Batista, ni de cómo utilizaban los Estados Unidos a Cuba. El que quiera puede darse un voltio por “El padrino 2″, y así de paso se ve una película magnífica. Cuba era el paraíso fiscal y el burdel de los americanos, eso casi todo el mundo lo tiene asumido.
Contra una dictadura todo proceso pacífico está justificado, y en ciertas condiciones, tal vez los procedimientos no pacíficos. La violencia es el ultimo recurso del incompetente, pero aún así sigue siendo un recurso. Lo que no acaba de cuadrar es la “mejoría” que tuvieron los cubanos después de eso.
La libertad de expresión, complementada con la libertad de información, es casi con total seguridad el mayor avance que nos trajo los cambios democratizadores que se dieron en la época de la revolución francesa. El hecho de que, con ciertos límites (honor, calumnias, injurias, mentiras a sabiendas, etc), cualquier persona pueda informarse de cualquier fuente, sobre cualquier tema, y emitir a su vez juicios y opiniones con total libertad (dentro de los límites de los derechos personales del resto de ciudadanos, como ya he advertido) es seguramente el pilar más importante sobre el que se mantiene la democracia y las libertades del individuo. Mucho más que el sufragio universal. Mucho más que la igualdad ante la ley. Y digo que lo es, no porque estos otros conceptos sean menos importantes, sino porque es el camino para alcanzar éstas y otras libertades. Si puedes dar y recibir opiniones libremente, puedes ayudar a que se produzcan cambios y mejoras. EL sufragio femenino fue apoyado por panfletos, artículos y mítines; la igualdad ante la ley de todos los hombres es reivindicada cuando se produce alguna barbaridad en algún juzgado. Por el camino de la libertad de expresión e información el pueblo, o mejor dicho, la ciudadanía, adquiere conciencia sobre los problemas que se dan en su sociedad, y vía el derecho de libre asociación (probablemente el otro gran pilar básico de la democracia, y como derecho que es, con su regulación y su límite), trabajar y luchar para que dichos problemas sean solucionados.
Todo esto suele ser defendido por las personas de extrema izquierda (comunistas en su mayoría) que conozco, como por otro lado es normal en relación a la ideología que dicen profesar; pero cuando sale el asunto cubano, comienzan las “confusiones”. Y el foro que referencia Rinzewind es un ejemplo de muchas de ellas.
Primero resulta que, sobre Cuba, no se intenta decir que hay libertad de expresión, simplemente la hay y punto. Así. Sin más contemplaciones. Hay libertad para expresar cualquier opinión, y no se admite conversación ulterior al respecto (esto de que no se admita nada más ya suele inspirar sospechas). A continuación, sin embargo, viene el “matiz”: y es que como decía el gran Perich, “si la palabra democracia va acompañada por alguna otra cosa, como orgánica, la deja vacía de sentido”. De la misma forma, en Cuba hay libre expresión, pero eso si:
Lo que no hay, ni habrá jamás, la posibilidad de venirnos con cuentecitos de medios privados con su basura propagandística de consumismo, con su pornografía de todo tipo, a la que, sin duda estás habituado, y le llamas “libertad”.
En el momento en el que “se decide” (alguien decide, mejor dicho) de qué asuntos se puede hablar y de qué asuntos no, la libre expresión deja de existir. Igual que en la “democracia” orgánica de Franco, en la cual se votaba, pero solo lo que la dictadura consideraba “apropiado” votar. y Como es de esperar, nunca perdieron una votación de las pocas que hubo. De la misma forma, si cuando estás en el poder, no permites que nadie diga públicamente que te puedes estar equivocando y en qué, difícilmente te podrás enterar de cuándo te estás equivocando.
Siempre suele pasar lo mismo. Lo que se critica y condena con respecto a Franco y Pinochet (totalmente correcto), se niega o se llega incluso a justificar si hablamos de Castro, Stalin o Caucescu. Cuando unos hacían limpiezas (masacres) de motivación ideológica, otros hacen “defensas” de la revolución contra los disidentes pagados por Langley. Organizaciones tan poco sospechosas de ser agentes de la CIA como Anmistía internacional o HRW, pasan a ser “Co lmtd.” que será algo así como Sociedad Limitada (S.L.), y que me huelo que tendrán esa forma fiscal en EEUU porque no tendrán una definición legal para una ONG. Esto ultimo no lo se, pero me da que irá por ahí, y en cualquier caso es una chorrada. Pero se usa como argumento: y como las subvencionan el gobierno americano, pues ya son “agentes de Washington”.
Que tiene bemoles, el asunto. La organización (AI) que dice que en España aún se puede estar produciendo tortura en los cuarteles de la policía y la guardia civil, que dice que Guantánamo es una atrocidad, que no se corta en denunciar lo que considere oportuno, es un agente encubierto del capitalismo americano antirrevolucionario porque se atreven a decir cosas parecidas de Castro.
Que gente que viva en Cuba defienda la dictadura Castrista no debe de ser criticable ni siquiera tomado a consideración, dado que no hay alternativa. Pueden expresarse a favor de la dictadura, o pueden ser perseguidos y encarcelados por ser “antirrevolucionarios” y “agentes de la Casa Blanca”. Lo contradictorio es que gente de izquierdas, de muy izquierda, que vive en Europa principalmente, y que utiliza (con toda la legitimidad) su derecho a la libre expresión, lo utilice libremente para decir que en Cuba hay esa misma libertad, donde nadie que no sea de izquierdas Y COINCIDENTE CON EL CASTRISMO puede ejercer ese mismo derecho.
En Cuba hay una dictadura que nada tiene que ver con la izquierda, la cual hunde sus raíces en los orígenes de la libre asociación de trabajadores (sindicatos) y de ciudadanos (partidos políticos defensores del concepto de la ciudadanía libre y del estado de derecho democrático). Me niego a admitir que puedan haber “dictaduras de izquierdas”. Todo proceso dictatorial agrupa el poder en torno a unos cuantos, sin articular ningún método pacífico para modificar la posesión de dicho poder, con lo que crea oligarquías inmovilistas y en ocasiones, incluso vitalicias; y por tanto, tiende a imitar el modelo de organización política de los absolutismos y los despotismos que precisamente hicieron que naciera la ideología progresista o de izquierdas.
Me apena que muchas personas de ideología comunista no lo vean así. El capitalismo tiene muchísimos defectos, así como la democracia que ha ido vinculada a éste en tiempo y forma; pero tiene la ventaja de que podemos decir lo idiota que es el presidente del gobierno, y que podemos echarle del poder (por procedimientos regulados democráticamente) cada cierto tiempo.
Con Fidel y con Stalin, así como con Franco y con Pinochet, eso es totalmente impensable.
Una prueba de que los “paraisos socialistas” no son mas que dictaduras insoportables es que los procesos migratorios son hacia el exterior (disidentes y refugiados), y no hacia ellos. Como hacía decir el magnífico Billy Wilder al protagonista de una de sus películas:
(Joven comunista): Oiga comisario, ayúdenos a mi mujer y a mi a entrar en la zona soviética.
(Comisario Soviético): Hay un pequeño problema.
(Jefe de Cocacola-Alemania del oeste): Claro, todo el mundo viene hacia aquí. Mil quinientas personas al día. ¿ Quieres ir contra ese tráfico ?
Uno, dos, tres, de Billy Wilder. Una obra maestra, y toda una lección de historia sobre la alemania de posguerra y las “anomalías” del bloque comunista.
Por supuesto que es ficción, pero “casualmente” poco después de rodarse esta película, el bloque comunista levantó el muro de Berlín. Para defenderse de la agresión capitalista, supongo. O para evitar la despoblación de Alemania del Este, quizás.
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